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sábado, 3 de diciembre de 2011

Las subvenciones al carbón y a la nuclear rebajan la nota de España.


Los recortes presupuestarios estatales, el descenso en los objetivos de fomento de las energías renovables y las subvenciones al carbón pesado y las centrales nucleares son los motivos de que la "política española en materia de energía y lucha contra el cambio climático" haya sido calificada con una raquítica E (en una escala de la A a la G) por la organización ecologista WWF y la consultora Ecofys.
Las subvenciones al carbón y a la nuclear rebajan la nota de España  
El estudio que cada año elaboran WWF y Ecofys, y que ha sido publicado hoy, clasifica las políticas europeas en el ámbito de la energía y las medidas de lucha contra el cambio climático. Pues bien, en una escala de la A a la G, España ha obtenido este año una E, al igual que el año pasado y debido, según Ecofys y WWF, a los motivos arriba apuntados. Allende Pirineos, no obstante, las cosas no pintan mucho mejor, según la organización ecologista, que ha advertido hoy de que la actual política climática y energética de Europa "no llevará a la UE por el camino de la descarbonización en 2050".
Según WWF, este hecho significaría "perder una oportunidad para la transición a una economía verde y para reconducir un modelo que ha sido un factor determinante de la crisis en la que estamos inmersos". El Escalafón (ránking) de Políticas Climáticas de la Unión Europea de 2011, nueva versión actualizada y revisada del estudio de 2010, revela que mientras nueve estados miembros mejoran su puntuación, con respecto a la del año pasado, otros la empeoran. Eso sí: según los responsables de este estudio, "el promedio general sigue siendo bajo". Un examen del nivel de las políticas de la UE, en una escala de A a G (donde G es la puntuación más baja) señala que la nota media es una muy decepcionante E (calificación en la que se encuentra España).

E de España, E de Europa
No obstante, los autores del informe señalan también "factores positivos" en España. Entre ellos, diferentes programas puestos en marcha durante 2011 para lograr un incremento de la eficiencia energética y al ahorro de energía en el sector del transporte y la construcción, aunque algunas de las medidas que se han introducido son solo temporales". Además –señalan–, España ha aumentado su cuota de biocombustibles. Estos "pequeños avances" se ven contrarrestados, sin embargo, por los "efectos negativos de otras acciones gubernamentales, debidas en parte a los recortes presupuestarios".

Herramienta para los gobiernos
WWF y Ecofys ponen como ejemplo la "considerable reducción" de las primas pro fomento de la producción de electricidad eólica y solar "tanto para las nuevas instalaciones como para las ya existentes". Además, los autores del informe se quejan de que "España prolongó las subvenciones al carbón y el tiempo de vida útil de la energía nuclear". Según el director de Energía y Política Climática de Ecofys, Niklas Höhne, "el Ranking de Políticas Climáticas "permite a los gobiernos y a las partes interesadas identificar fácilmente las áreas políticas donde se pueden tomar medidas para reducir efectivamente las emisiones de gases de efecto invernadero".
Palabras y/o hechos
La mayoría de las nuevas políticas puestas en marcha por los estados miembros durante el último año se han introducido como consecuencia de las leyes aprobadas a escala europea. Sin embargo, la falta de aplicación efectiva de las leyes de algunos estados miembros, ha llevado a una situación en la que los efectos positivos no se han dejado sentir: así, y según los autores del informe, "los últimos planes de la Unión Europea para reducir las emisiones para el año 2050 han sido muchas palabras y poca acción".

Casos de éxito
Afortunadamente –señalan los autores–, hay historias de éxito en cada país y cada sector: "si los estados miembros buscaran alcanzar las mejores notas en cada apartado, las puntuaciones globales se duplicarían". Esto significa –concluyen– que "las opciones políticas están disponibles, pero no se han aplicado en todos los ámbitos. Según Höhne, "el mayor progreso de toda Europa se ve en las políticas que apoyan las energías renovables, mientras, por otro lado, las políticas para sectores, como el transporte, la industria y la eficiencia energética en general, han quedado muy rezagadas".

Nuclear en Italia y Alemania, combustibles fósiles en Dinamarca
El diagnóstico que hacen WWF y Ecofys es el siguiente: "debido a la crisis económica, la economía verde se ha hecho un hueco ya en los planes de muchos gobiernos, pero la verdadera transformación no es visible todavía. Los recortes presupuestarios han afectado a algunas políticas de energías limpias, aunque ha habido algunas decisiones políticas notables encaminadas a abandonar la energía nuclear en Alemania e Italia, así como medidas positivas a largo plazo para independizarse de los combustibles fósiles, como es el caso de Dinamarca".
El Escalafón de Políticas Climáticas de la Unión Europea 2011 –compilación de diversas fuentes de información pública– mide todos los sectores que influyen en las emisiones de gases de efecto invernadero en la Unión Europea, tales como la política del clima general, el suministro de electricidad, la industria, la construcción, el transporte, la agricultura y la silvicultura. Se trata de un documento de trabajo y se actualiza periódicamente.

A nivel europeo, el resto de países queda calificado de la manera que se puede observar en los siguientes gráficos:

En ellas se puede observar la situación de todos los países miembros y la evolución respecto al anterior ejercicio.(Clickar las imagenes para ver en grande)

Según el EU Climate Policy Tracker, las recomendaciones a España serían las siguientes:

• España en el proyecto de Plan de Acción de renovables hasta el año 2020 se propone la reducción de la
las energías renovables objetivo del 22,7% al 20,8%. Esto es contraproducente para el logro de la meta a largo plazo de una economía baja en carbono y subestima a los españoles potenciales. Además, la estabilidad es necesaria para restaurar la confianza de los inversores en energías renovables en España. Así, el objetivo de una cuota del 22,7% de las energías renovables en la energía final de consumo debería mantenerse o aumentar.
• Más coherencia en las políticas de energía que se necesita para dar prioridad a la reducción de CO2. España debe evitar el apoyo a las subvenciones al carbón y en su lugar mantener y aumentar el apoyo a las energías renovables.
• España debe adoptar medidas y reducir las emisiones de CO2 del sector del transporte, que fue el mayor emisor de gases de efecto invernadero del sector en 2009. Las emisiones del transporte se han incrementado en un 71% desde 1990 y están por encima de la media en otros sectores. Los planes para construir nuevas carreteras podría aumentar las emisiones relacionadas con el transporte aún más. La reducción de la velocidad límite, introducido en abril de 2011, fue sólo una medida temporal y no suficiente para la sector.


Todo esto no hace más que reiterar lo que desde hace unos años "unos cuantos" veíamos, pero lo triste es que los que realmente deberían de actuar al respecto no lo ven ni aunque se lo pongan enfrente organismos como el EU Climate Policy Tracker.


Vuelvo a reiterar que la mejora de las energías verdes sería una inversión de cara al futuro, ya que tan sólo en 2009 las ayudas directas al carbón superaron los 1.300 millones de euros, es como una hipoteca que tendrán que pagar los consumidores en los próximos 14 años sin pedir nada a cambio a las compañías eléctricas. Las cifras que se barajan oscilan entre 16.000 y 20.000 millones de euros.

Los costes de generación de electricidad son caros, sin embargo a las empresas energéticas no les interesa controlarlos mientras el Estado siga comprometiéndose a cubrirlos. Financiadas por la sociedad, las subvenciones al sector de los combustibles fósiles además les permite ser más competitivos en perjuicio de las energías renovables.

Las energías renovables no reciben ayudas por parte del Estado como los combustibles fósiles, de modo que no pueden vender la energía más barata. Para que puedan competir, reciben un premio por su calidad, sobre todo ambiental, situándolas sólo en parte, en igualdad de condiciones con las demás fuentes de energía. Este incentivo compensatorio es con cargo al sistema eléctrico, es decir, se paga con la energía producida.

Y aún encima nos dicen que son las energías renovables las que hacen que se encarezca la factura eléctrica, por favor señores,  no se dan cuenta de que las subvenciones al carbón, entre otras energías convencionales, son las que realmente hacen que nos peguen el sablazo mes a mes en nuestras facturas, y hoy en día es cuando más se nota debido a la reducción de suvbenciones a las energías verdes por parte de la UE.

¿Qué pasaría si el dinero invertido en las energías convencionales se dedicara a la subvención de energías verdes? Eso no lo sabremos a ciencia cierta hasta que de manera progresiva nuestro mercado energético vaya regulando la balanza hacia estas últimas energías, las que junto con un aumento en la eficiencia energética nos convertirá en uno de los países más competentes de la UE.

Esperemos que los pensamientos de "unos cuantos", sean en algún momento los mismos que los de los que mueven los hilos del mercado eléctrico, ya que como decía Napoleón Bonaparte: "Es injusto que una generación sea comprometida por la precedente. Hay que encontrar un medio que preserve a las venideras de la avaricia o inhabilidad de las presentes".

Más información: climatepolicytracker.eu
 

sábado, 26 de noviembre de 2011

Más de 40.000 millones en apenas nueve meses.

Antonio Barrero F. nos aporta unas cifras escalofriantes sobre los gastos de España en compra de energía a terceros países y lo que hacen "los que mandan" en cuestión energética, seguramente mientras que leeis esto os embriagará una extraña sensación de impotencia mezclada con unas irrefrenables ganas de desatar vuestra ira e indignación, cada uno que elija la mejor manera para hacerlo.



España ha gastado, entre el uno de enero y el 30 de septiembre de 2011, 32.799 millones de euros en importar petróleo y derivados y 7.233 millones, en gas. Más aún: lo que hemos pagado en estos nueve meses por importar Productos Energéticos ha sido un 29,4% más que lo que pagamos en los nueve primeros meses de 2010. Y más: las dos únicas tecnologías energéticas en las que el país tiene algo que decir en el concierto internacional –la termosolar, producto netamente made in Spain, y la eólica, que lleva un lustro exportando– no aparecen siquiera mencionadas en el programa electoral (224 páginas) del partido que acaba de ganar las elecciones.

Más de 40.000 millones en apenas nueve meses

España se ha gastado en importar energía –entre el uno de enero y el treinta de septiembre del corriente– muchísimo dinero, mucho más que el año pasado, casi, casi un 30% más. La economía española gasta más en importar Productos Energéticos que en importar cualquier otro tipo de producto. Lo dice el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (Mityc), que acaba de hacer públicos los Datos de Comercio Exterior de los últimos nueve meses. Sí, según el Mityc, gastamos menos –o mucho menos– en cualquier otro concepto de los diez que componen el capítulo de las Importaciones, léanse Alimentos, Materias Primas, Semimanufacturas no Químicas, Productos Químicos, Bienes de Equipo, Sector Automóvil, Bienes de Consumo Duradero, Manufacturas de Consumo u Otras Mercancías. En fin, que no hay concepto de las Importaciones españolas que nos cueste más que el de los Productos Energéticos, auténtico sumidero negro de la economía española.
Solo gas
Durante los nueve primeros meses del año, hemos gastado más millones de euros en comprar gas a otras naciones del mundo que lo que gastamos en costear todas las primas de todas las tecnologías renovables durante todo el año pasado, factura esta última que ascendió a (dato APPA) 5.342 millones de euros (España ha importado gas –entre enero y el uno de octubre– por valor de más de 7.200 millones). Pero es que, en todo caso, durante 2010, "la diferencia entre los impuestos pagados y las ayudas recibidas [por todas las tecnologías renovables] ha sido de 747,6 millones de euros" a favor de las renovables. O sea, que, aunque las primas que percibieron todas las tecnologías renovables durante todo el año 2010 ascendieron a 5.342 millones de euros, a las arcas del estado esas mismas tecnologías renovables le inyectaron, durante todo ese año, más de 6.000 millones de euros en concepto de impuestos locales, impuestos sobre los bienes inmuebles, impuestos sobre sociedades...
La nuclear dura, y dura, y dura...
A pesar de ello (las renovables generan más ingreso público y ahorran euros a la economía española, que se evita el tener que importar más productos energéticos aún)... pues, a pesar de ello, tanto la gran patronal energética española como el Partido Popular (PP) parecen haber apostado definitivamente por dos fuentes de energía extranjeras: el gas (que llega de Egipto, Libia o Argelia) y la nuclear (el uranio que emplean las centrales españolas procede de países como Uzbekistán, Níger o Namibia). Sí, el PP lo ha puesto por escrito, concretamente en su programa electoral, un documento de 224 páginas en cuyo capítulo energético concreta dos líneas de actuación muy claras: el PP quiere convertir España en "un mercado de referencia del gas natural en el Mediterráneo" (página 46) y se propone gestionar los permisos de los emplazamientos nucleares "de forma que la prolongación de su operación redunde en un menor coste de la energía para los consumidores" (página 47).
Del patriotismo energético
En el documento (224 páginas, cabe insistir), el PP no menciona ni en una sola ocasión la energía eólica (aunque España es la cuarta potencia eólica del mundo, potencia además exportadora) y tampoco habla en ningún momento de la termosolar, tecnología en la que España es la primera potencia mundial. ¿Algún ejemplo? La multinacional sevillana Abengoa, promotora de la que fuera la primera planta comercial del mundo con tecnología de torre –la emblemática PS10– está desarrollando ahora mismo en California la que está llamada a ser una de las centrales termosolares más grandes del mundo, Mojave Solar (280 MW), un contrato multimillonario el conseguido por la firma española con el que no pudieron hacerse ni los tecnólogos alemanes, ni los japoneses, ni los estadounidenses.
La ruta del kilovatio
En fin, que el Partido Popular parece haber decidido su ruta energética –Libia, Egipto, Uzbekistán, Namibia–, territorios todos bastante alejados de Sevilla (Abengoa) o Tabernas, sede de la Plataforma Solar de Almería, el que es probablemente el centro de I+D en termosolar más importante del mundo (léase entrevista al que fuera su director, Manuel Blanco, hoy presidente de la división de I+D termosolar de la International Energy Agency). Tenemos, pues, a los Blancos (know how), tenemos la tecnología, tenemos la industria, "tenemos una posición fuerte, internacionalmente, y nos encontramos en una situación económica en la que tenemos que generar ingresos… Bueno, pues, dado lo dado, creo que sería absurdo que no potenciásemos nuestra industria", nos contaba precisamente Blanco (lo entrecomillado es suyo) en la entrevista que le hicimos hace apenas unas semanas con motivo de su nombramiento como presidente del comité ejecutivo de SolarPACES (Solar Power And Chemical Energy Systems) de la International Energy Agency, la división de I+D termosolar de esa agencia internacional.
Cara e inmadura
Las consultoras también parecen estar de acuerdo en lo beneficioso de las renovables para la economía española: lo decía hace unas semanas Deloitte, autora del informe "Impacto Macroeconómico del Sector Solar Termoeléctrico en España". En ese documento, la multinacional británica de la consultoría asegura, entre otras cosas, y por ejemplo, que, aunque la termosolar española ciertamente se ha embolsado 185 millones de euros en primas durante 2010, resulta que ha aportado durante el mismo ejercicio, en concepto de cotizaciones sociales, más de 269,7 millones. O sea, que sale a cuenta, según Deloitte. Más aún: según ese informe, "el número total de personas empleadas por el sector ascendió a 23.844 en 2010". Pues bien, los subsidios de desempleo medios correspondientes a esas 23.844 personas hubieran supuesto más de 176 millones de euros en 2010. Ese desempleo, no obstante (esos desempleados), no parecen preocupar demasiado a la gran patronal eléctrica, que proponía justo antes de las elecciones una moratoria solar de tres años porque asegura que la termosolar es una tecnología cara e inmadura.
Preguntas
Llegados aquí, las preguntas se arremolinan: ¿estará engañando Abengoa a sus clientes de California y efectivamente será cara e inmadura la termosolar? ¿Madurará esta tecnología en los tres años que proponen los chamanes del kilovatio? ¿Miente Deloitte con sus cuentas? ¿Se traducirá una moratoria solar de tres años en desempleo para 23.488 trabajadores (los empleados por el sector en 2010)? ¿Qué es preferible: pagarle 7.200 millones de gas a los sucesores de Gadafi, la junta militar egipcia o Ahmedineyad –naciones todas exportadoras de gas– o pagarle 5.342 millones de euros a los señores de la eólica, la fotovoltaica y la termosolar? Ah, por cierto, de esas primas una parte sirve para pagar impuestos al campo español, ese en el que durante estos últimos diez años han crecido los megavatios. La pregunta es, pues, ¿prefiere la gran patronal eléctrica pagarle el gas a los del turbante y los derechos humanos antes que pagarle los vientos a centenares de municipios del campo español, beneficiarios indirectos de una parte de la famosa prima de las renovables? Sí, las preguntas se arremolinan.
Las cuentas y los cuentos
Poco antes de que sonara la hora de las urnas, uno de los grandes chamanes del clan del kilovatio se sacó de la chistera 150 euros. A saber: "el Plan de Energías Renovables 2011-2020, recién aprobado, no parece ir en la buena dirección, dado que prevé un desarrollo muy relevante de las tecnologías más caras, como son la termosolar y la fotovoltaica, que elevarán el sobrecoste renovable un 60%", dijo el gran gurú. Eso sí –se apresuró a añadir–, el encarecimiento no lo encajarán las compañías: "no habrá más remedio que pasar al consumidor dicho sobrecoste", que supondrá pasar "de 250 euros/año a unos 400 euros/año por cliente”. La subida –150 euros por cliente– parece calculada al milímetro. 150 euros por cliente y año son 12,5 euros al mes. Partamos de la hipótesis de los 150 euros: ¿estaría dispuesta una familia a pagar 12,5 euros más al mes por un objetivo renovable como el que plantea el PER, que quiere que un 40% de la electricidad sea limpia en 2020?
Más hipótesis
Cuando uno dice 12,5 euros más al mes... pues uno se lo piensa. Partamos ahora de otra hipótesis: 75 euros (si el gran gurú apuesta por una hipótesis –150 euros–, pues apostemos nosotros por otra, por ejemplo). Y hagamos la misma cuenta: 75 entre 12 meses sale a 6,25. ¿Estaría dispuesta una familia a pagar 6,25 euros más al mes para que la electricidad española sea más limpia? "Hombre, seis euros al mes ya suena a otra cosa", pensaría más de uno. Sí, da la sensación de que lo que ha salido de la chistera del gurú, justo antes de la hora de las urnas, está muy, muy pensado. Poco avalado, de acuerdo, pero sí muy pensado. Y pensado al hilo de otro número que había hecho fortuna apenas unas semanas antes. El otro número lo dijo el presidente de la Asociación Empresarial Eólica, José Donoso: "en los últimos cinco años, el coste de la eólica para un hogar medio español ha sido de 1,3 euros al mes". ¿Diferencia? Pues que mientras los 150 euros salieron de un discurso un día cualquiera en campaña electoral y sin aval alguno, el 1,3 fue pronunciado precisamente en la presentación del "Estudio Macroeconómico del Impacto del Sector Eólico en España", un informe de medio centenar de páginas que firma Deloitte.
Afán de lucro, afán de lujo
En fin, que, según el Balance Económico de Efectos Directos del PER (el plan que acaba de aprobar el gobierno), las primas 2011-2020 sumarán un total de 23.235 millones de euros, es decir, que todos los megavatios fotovoltaicos, eólicos y termosolares, de biomasa y demás, se levantarán en forma de primas, a lo largo de esos diez años, más de 23.000 millones de euros; eso sí, España se ahorrará en importaciones de gas natural 17.412 millones. Y ahí está la clave: que ni el gurú ni los demás chamanes del clan del kilovatio pueden permitirse el lujo de dejar de quemar gas en sus muchas centrales térmicas, esas que construyeron al calor de la burbuja inmobiliaria, cuando el consumo de energía no cesaba de crecer, esas que ahora necesitan amortizar y no pueden porque los kilovatios renovables, que prosperaron como nadie esperaba y son cada vez más, tienen prioridad de acceso a la red eléctrica por su condición de kilovatios limpios. De ahí la moratoria de tres años que solicita el clan, seguramente muy satisfecho por aquello de que hay partidos que quieren convertir España en el "mercado de referencia del gas natural en el Mediterráneo".

Pues habrá que cambiar la letra de una vieja canción de un anuncio de cosmética cápilar, creo que era Garnier, y que decía: "Hago lo que quiero con mi pelo", por lo que piensan pero no dicen los políticos, "Hago lo que quiero con tu dinero".

Un saludo y gracias por leer.